¿Cómo se entiende la Adversidad Temprana?

La investigación sobre adversidad temprana ha sido amplia y compleja, con un debate en curso sobre cómo definirla. Tradicionalmente, el marco de Experiencias Adversas en la Infancia se ha centrado en el abuso, la negligencia y la disfunción familiar. Sin embargo, enfoques más recientes amplían esta mirada. Hoy también se consideran factores estructurales y ambientales, como la pobreza, la violencia comunitaria y la discriminación.

Además, existen distintas formas de comprender estas experiencias. Algunos enfoques suman distintos riesgos en un índice acumulativo. Otros distinguen entre amenaza, cuando hay peligro o daño, y privación, cuando faltan apoyos o estimulación esperada. Así, la adversidad temprana se entiende como un conjunto de experiencias adversas que generan estrés significativo durante la niñez o adolescencia.

En conjunto, estas experiencias moldean trayectorias del desarrollo al exigir ajustes psicológicos y biológicos. Sin embargo, gran parte de la investigación ha estudiado estas vivencias principalmente desde el daño y la psicopatología. El foco ha estado en los riesgos y los efectos negativos. Este predominio abre espacio a perspectivas que amplíen la comprensión de la adversidad temprana.

Modelo de Talentos Ocultos: una perspectiva que desafía la narrativa tradicional basada en el déficit

Como complemento a la visión centrada en el déficit, surge el Modelo de Talentos Ocultos. Esta propuesta invita a observar también las fortalezas que pueden desarrollarse en contextos difíciles. Plantea que muchas personas desarrollan habilidades adaptadas al estrés como respuesta directa a la adversidad. No se trata solo de sobrellevar experiencias difíciles. Se trata de ajustarse de manera funcional a entornos duros o impredecibles.

Este modelo se basa en varios supuestos. Primero, la adaptación mejora el ajuste entre la persona y su entorno. Segundo, distintos tipos de adversidad moldean habilidades diferentes. Tercero, el desempeño depende del contexto donde se evalúan las capacidades. Cuarto, habilidades desarrolladas en ambientes difíciles pueden aprovecharse en contextos más amplios.

A diferencia de la resiliencia tradicional, que enfatiza el retorno al funcionamiento normativo a pesar de la adversidad, los talentos ocultos pueden no ajustarse a estándares escolares o culturales dominantes y, aun así, ser altamente funcionales en ambientes específicos donde se desarrollaron. Desde esta perspectiva, la pregunta clave pasa de “¿qué falla?” a “¿qué habilidades se están moldeando?”. Precisamente eso es lo que la investigación reciente ha comenzado a examinar de manera sistemática.

¿Qué habilidades pueden surgir en contextos difíciles?

Una reciente revisión sistemática de Porter y Handley (2025) analizó 45 estudios empíricos sobre adversidad temprana y talentos ocultos. En el dominio cognitivo, varios estudios muestran que niños expuestos a contextos de amenaza presentan mayor reconocimiento emocional y sensibilidad a señales como enojo y tristeza, lo que puede facilitar la detección temprana de posibles riesgos en entornos impredecibles.

En contextos de escasez económica, se observan estrategias orientadas a recompensas inmediatas, un patrón coherente con ambientes donde las oportunidades y recursos pueden ser limitados. Además, entornos impredecibles se asocian con mayor aprendizaje implícito, mayor flexibilidad cognitiva bajo incertidumbre y un procesamiento más sensible del contexto, características que pueden favorecer la adaptación flexible a situaciones cambiantes.

En adultos, se han observado estilos de toma de decisiones más intuitivas y rápidas bajo condiciones de incertidumbre. Además, el desempeño puede variar según el tipo de tarea. Personas con historia de adversidad pueden rendir peor en tareas abstractas, pero igual o mejor cuando las tareas se parecen más a situaciones de la vida real. Esto sugiere que ciertas habilidades están estrechamente ligadas a las demandas ambientales donde se desarrollaron.

En el plano social, ciertos estudios vinculan la adversidad con mayor empatía, mejor lectura social y habilidades comunicativas adaptativas, como la colaboración, toma de perspectiva y esfuerzos centrados en la solución. En el plano fisiológico, aunque la evidencia es más limitada, se han observado respuestas de estrés más atenuadas frente al conflicto en la adultez. También se ha descrito un menor impacto del estrés sobre el sueño en personas con mayor historia de adversidad temprana.

Si bien existen resultados mixtos y efectos nulos, el conjunto de evidencias indica que la adversidad no se asocia solo con dificultades, sino también con talentos ocultos que pueden favorecer una adaptación funcional en determinados contextos. Mirar la adversidad únicamente desde el daño deja fuera una parte importante de la experiencia humana. Esta evidencia no romantiza las experiencias adversas, pero sí muestra que, en ciertos contextos, pueden desarrollarse formas de adaptación funcional. Reconocer esta complejidad permite pensar intervenciones que, además de reparar, también identifiquen las habilidades adaptadas al estrés y potencien estos talentos ocultos, para que las personas puedan desenvolverse mejor en sus entornos.

Referencia:

Porter, L., & Handley, E. (2025). A systematic review of stress-adapted skills and hidden talents in individuals who faced early adversity. Development and Psychopathology, 1–16. doi:10.1017/S0954579425100795