Los decesos por suicidio y comorbilidades físicas asociadas con enfermedades mentales, se
mantienen entre las 20 principales causas de muertes a nivel mundial. Frente a esto, se hace
indispensable métodos de contención coordinada globalmente por los sistemas de salud y sus
respectivas comunidades.

Si bien, los esfuerzos mundiales para reducir la mortalidad por enfermedades infecciosas y crónicas
hn sido exitosos en el aumento de la esperanza de vida (de 52 años, en 1960; a 72, en 2020
aproximadamente), no han tenido el mismo efecto de abordar la mortalidad prematura por suicidio y
los efectos de las comorbilidades físicas asociadas con la enfermedad mental y la angustia mental.
Las personas con cualquier enfermedad mental tienen una esperanza de vida más corta que las que
no la tienen, 10·2 años para los hombres y 7·3 años para las mujeres (Erlangsen, A. et al 2017).

Se estima que los países de ingresos medios y bajos, presentan al menos el 80 % de la prevalencia
mundial de trastornos de salud mental y suicidio, exacerbada por los efectos del estigma y la
discriminación.

Suicidio y comorbilidades

El suicidio y las muertes prematuras por comorbilidades físicas asociadas con enfermedades
mentales, a menudo se consideran por separado, ya que tienden a diferir en el curso del tiempo –
agudo o crónico-, modos de intervención -prevención o tratamiento- y efecto -inmediato o
acumulativo (O’Connor et al 2023).

La revisión

Para esta investigación, se eligió abordar tanto ambos conceptos de manera conjunta, para probar la
presencia de superposición en los factores que impulsan cada uno de ellos. De hecho, cuando se
comparten las causas, las soluciones pueden aprovechar los efectos sinérgicos para ambas fuentes
de mortalidad prematura.
Según un estudio realizado por MQ Mental Health Research, organización que convocó un panel
internacional para la planificación y revisión de evidencia para identificar factores, mecanismos y
soluciones clave para la mortalidad prematura, se encontraron factores y mecanismos de riesgo
generales, presentes en el suicidio y las comorbilidades físicas asociadas a patologías mentales.
Entre ellos se encuentran: sentimientos de inutilidad, atrapamiento, derrota, humillación, vergüenza,
carga o desconexión social asociados con la marginación, la pobreza, el aislamiento o las
dificultades, y su interacción con la respuesta de estrés de un individuo, por nombrar algunos.

Conclusiones

Si bien muchos de los factores de riesgo reconocidos, son compartidos por tanto por las
enfermedades mentales y por el suicidio, también se pudieron distinguir 18 soluciones viables con
tres principios organizativos: la integración de la atención de la salud mental y física; la priorización
de la prevención al tiempo que se fortalece el tratamiento; y la optimización de las sinergias de
intervención a través de los niveles socioecológicos y el ciclo de intervención.

Estas soluciones incluyen atención primaria accesible, integrada y de alta calidad; intervenciones en
la vida temprana, en el lugar de trabajo y en la comunidad codiseñadas por las personas a las que
deberían servir; despenalización del suicidio y restricción del acceso a medios letales; reducción del
estigma; reducción de la desigualdad de ingresos, de género y racial; y mayor inversión. (O’Connor et
al 2023).

Para que esta propuesta sea efectiva, es fundamental la acción simultánea coordinada a nivel
mundial, para movilizar el conocimiento e implementar el cambio y prevención de la mortalidad
prematura. De manera de lograr la paridad en la esperanza de vida entre las personas afectadas por
enfermedades mentales y riesgo de suicidio, y la población en general.
Para que la prevención marque la diferencia, se requiere supervisión, liderazgo e integración
multinivel, implementando una estrategia general coherente entre las múltiples partes interesadas,
todas las cuales deben participar para lograr un cambio efectivo.
Como primer paso, todos los países deberían garantizar que sus leyes y políticas sean coherentes
con los derechos humanos, para que las personas que viven con problemas de salud mental o corren
el riesgo de tenerlos, tengan los mismos derechos de atención que las personas con necesidades de
salud física.

Referencias

● O’Connor et al. Gone Too Soon: priorities for action to prevent premature mortality associated
with mental illness and mental distress. Lancet Psychiatry 2023; 10: 452–64
● Erlangsen A, Andersen PK, Toender A, Laursen TM, Nordentoft M, Canudas-Romo V.
Cause-specific life-years lost in people with mental disorders: a nationwide, register-based
cohort study. Lancet Psychiatry 2017; 4: 937–45.