El espacio exterior de las guarderías, muchas veces es la primera experiencia de contacto con la
naturaleza que niños y niñas preescolares tienen. Sin embargo, la reducción de riesgos al utilizar
dichos espacios, puede mermar los beneficios que tiene en la infancia la exploración al aire libre.

Los centros de cuidado infantil se han convertido en un lugar obligado (OCDE, 2016) para que
padres y madres puedan desarrollar sus actividades laborales sin la preocupación de qué hacer
con sus hijos durante el día. Por lo tanto, son más las horas que los menores están a cargo de
otros, que de sus progenitores.

De esta manera, se hace imprescindible que sean lugares de protección y desarrollo. Así, en el
área de los juegos infantiles, se da prioridad a la reducción de riesgos, con el objetivo de proteger
la integridad de niños y niñas. Sin embargo, este mismo resguardo, puede tener un efecto adverso,
ya que disminuyen el acceso a la naturaleza y los beneficios de explorar en ella.

La asunción de riesgos en el juego es fundamental para la exploración y comprensión del mundo por
parte de los niños (Smith, 1998; Sutton-Smith, 2001). Así también lo confirma UNICEF, al destacar
beneficios en el desarrollo de habilidades motoras, de la capacidad de exploración, el conocimiento y
cuidado de la naturaleza, el desarrollo de la autonomía, entre muchos otros aportes de la recreación
fuera del aula.

Supervisión versus exploración

¿Cómo aprovechar el aire libre sin que niños y niñas se expongan a grandes riesgos?

“Lo más importante es el principio que hay detrás: los patios, aunque sean pequeños, pueden ser
espacios de aprendizaje y juego. Lo más importante es cómo se usan, más allá de lo que ellos tengan”,
señala Francisca Morales, Oficial de Educación de UNICEF. Agrega además, que es importante que
éstos, estén libres de riesgos para niños y niñas, y que haya adultos que incentiven la exploración y
la creatividad, lo que a veces se logra con muy pocos elementos.

Tomando en cuenta el dilema entre cuidado y descubrimiento, el estudio “Paisajes para el juego:
Efectos de una intervención para promover el juego de riesgo basado en la naturaleza en los centros
de educación infantil” (2017), examina los efectos de una intervención para aumentar las oportunidades
de juego en la naturaleza y de riesgo, en los entornos de juego al aire libre de dos guarderías en Canadá,
utilizando un diseño de métodos mixtos.

En la investigación, se utilizaron los criterios de diseño de espacios de juego de las Siete C – carácter,
contexto, conectividad, cambio de claridad, oportunidad y desafío- ,  añadiendo materiales naturales
para mejorar las posibilidades de juego. Se midieron los cambios en el juego, el comportamiento social,
el bienestar psicológico y la actividad física de 45 niños de 2 a 5 años, en intervalos de 30 minutos en las
dinámicas recreativas de los sujetos de estudio escogidos.

Resultados

El análisis arrojó disminuciones significativas en síntomas depresivos y comportamiento antisocial; y aumentos,
en el juego con materiales naturales, el juego independiente y los comportamientos prosociales. Así también se
observaron mejoras en la socialización, la resolución de problemas, la concentración, la autorregulación, la
creatividad y la confianza en sí mismos; y una reducción del estrés, el aburrimiento y lesiones.

Los niños que asisten a guarderías y escuelas con espacios de juego que contienen más materiales naturales y
desafíos físicos y cognitivos experimentan relaciones sociales más positivas, felicidad y mayor actividad física
(Cosco et al., 2014; Farmer et al., 2017; Herrington & Lesmeister, 2006; Pivik, Herrington, & Gummerum, 2011).

Otras investigaciones indican asociaciones con la gestión de riesgos, la autoconfianza, la salud mental y la
independencia (Hüttenmoser, 1995; Lavrysen et al., 2015; Sandseter & Kennair, 2011). A pesar de estos
beneficios y de la poca evidencia de que los juegos de riesgo aumentan la probabilidad de lesiones (Brussoni
et al., 2015), cada vez están más restringidos debido a las preocupaciones de seguridad percibidas (Wyver et al., 2009).

Juego post pandemia

Tras el fin de la pandemia del COVID -19, la alta digitalización de las actividades en el ámbito escolar, los
expertos confirman la importancia de impulsar la actividad física y al aire libre de niños y niñas en su desarrollo.

“El juego es el medio natural para el aprendizaje y desarrollo de habilidades en niños y niñas. Sin duda en este
tiempo quedó muy restringido al espacio cerrado y a los juegos solos, o con adultos, y en algunos casos con los
hermanos”, concluye Francisca Morales, Oficial de Educación de UNICEF.

Y agrega que, poder usar el espacio al aire libre significa ejercitar otras habilidades que han estado un enclaustradas
durante este período, como trepar, correr, columpiarse, etc. “Así también, poder encontrarse con pares en el juego
es un espacio único para las actividades que permiten el desarrollo de habilidades sociales y emocionales”, puntualiza Morales.

Referencias:

  • 150 M. Brussoni et al. / Journal of Environmental Psychology 54 (2017) 139e150
  • “Hay que aprovechar el espacio al aire libre para jugar y conectarse con otros niños y niñas.” UNICEF (2021)(n.d.).https://www.unicef.org/chile/historias/hay-que-aprovechar-el-espacio-al-aire-libre-para-jugar-y-conectarse-con-otros-ni%C3%B1os-y